Vuelvo por aquí por fin, porque envié a una editorial mi libro de cuentos ‘Hoy iba a ser el mejor día de mi vida’. A ver, si lo publico pronto y lo es. Y de mientras, a continuar con mi novela.
Vuelvo por aquí por fin, porque envié a una editorial mi libro de cuentos ‘Hoy iba a ser el mejor día de mi vida’. A ver, si lo publico pronto y lo es. Y de mientras, a continuar con mi novela.
Solo me queda un cuento por revisar y manuscrito terminado para enviar, lo que a estas alturas y después de tantos años me parece un sueño. Va a ser que sí, que 2026 es mi año.
Solo espero el año que viene que mi novela me deje escribir tranquilo sin muchas reescrituras y que todos los libros que tengo por leer sean leídos antes de añadir un par de cientos más.
Mi obsesión por el ajedrez tiene mucho en común con la escritura, porque durante un período limitado de tiempo, parece que todo depende de mí y mis decisiones podrían cambiarlo todo. Igualito, que en la vida misma (?)
Si hay algo que puedo decir que no ha cambiado este 2025, es que he empezado un diario y lo he abandonado unas cinco veces. Y lo cierto, es que ya tenía planeado empezar otro en 2026. Si es que esto de hacer propósitos no es demasido útil.
Hace tiempo, que dejé de ver series y si os digo la verdad no lo echo de menos.
M’ha passat poques vegades per això. Necessito llegir de forma ociosa.
Leer por deber es una tarea triste; es un leer vaciado de toda la felicidad que leer por placer da.
Y mucho tiempo.
Hay días para no hacer nada y creo que a nivel creativo son los más productivos. De la ociosidad, salen las mejores ideas.
Voy a tener que leerlo. ¿Existen aún?
Me gusta el frío, pero no leo bien sin una manta.
Me hubiera gustado vivir en esa época en la que aún se escribían cartas, para poder tener a quién escribir e intercambiar cartas.
Y tanto, nos veremos seguro en alguno de los eventos del máster. Te mando DM.
¡Gracias!
Ahora, que mis estanterías están montadas, puedo confirmar por esas maravillosas cajas repletas de libros, que tal y como pensaba necesito más estanterías. Así que, como podéis ver la providencia de las estanterías no me quiere ni un poco.
Mañana las estanterías estarán por fin montadas y podré organizar mis libros. Y no sabéis lo feliz que me hace esto, porque siento como si mi cabeza estuviera encerrada en cajas de cartón de mudanza.
Estuve en 2021. ¡Gracias, por leerme! Cualquier cosa, mándame un DM.
Tengo la sensación de que tendría que leer a Cioran. Hace tiempo que lo siento así. Iba a empezar por el ‘Manual de Antiayuda’, pero estoy abierto a lo que me recomendéis.
La librería favorita de Hui y mía de Oporto a la izquierda. Y al lado la Livraria Lello, que es la más famosa de Portugal. No voy a negar que me impresionó, pero había demasiada gente y nos sentimos más en casa en la Livraria Latina.
Pues, yo he comprado ‘La Broma Infinita’ de Foster Wallace en portugués en Porto hoy y la estoy leyendo. Nuestras lenguas se parecen mucho. Hablado no lo sigo, pero leído voy haciendo.
Me pregunto tantísimas veces, por qué tengo que perder un tercio de mi vida durmiendo. Si mi cuerpo no lo necesitara podría tener aún más tiempo para leer y escribir.
Sí, eso me pasó con la Divina Comedia. En la universidad por deber leerlo fue pesado, pero al leerlo por mi cuenta fue un antes y un después.
Cada vez me cuesta menos abandonar un libro que no me gusta. Y eso es porque sé que nunca voy a lograr leer todo lo que sí que quiero leer.
O té.
¿Qué te decepcionó?
Tendré que leerlo.
¿Se puede pedir algo más?
¿Y tanto mienten? Tengo pendiente leer a Murakami.
Y el humor en el Quijote, que es maravilloso